ACCESO A LOS RECURSOS

DE LA BIODIVERSIDAD

Y

PUEBLOS INDIGENAS

 

 

 

por Lorenzo Muelas Hurtado
Movimiento Autoridades Indígenas de Colombia

 

Publicado por primera vez en 1998

Bogotá, Colombia

 

 

 

Reproducido en 1999

con el permiso del autor

 

como publicación ocasional del

Instituto Edmonds
20319-92nd Avenue West
Edmonds, Washington 98020
USA

 


El tema del acceso a los recursos de la biodiversidad en relación con los pueblos indígenas nos enfrenta a varios interrogantes, entre ellos los siguientes: ¿qué es el conocimiento tradicional? ¿se puede separar ese conocimiento de los recursos a los que está asociado? ¿cómo se pueden proteger?.

Se sabe que la mayor parte de la diversidad biológica en el planeta está en los países tropicales y que se encuentra ubicada principalmente en los territorios de los pueblos indígenas, aunque los gobiernos se empeñen en desconocer este hecho, planteando que la biodiversidad está en regiones "vacías de gente", y que es desconocida.

Porque auque se desconozca a los pueblos indígenas que habitan esos territorios, así como sus conocimientos, lo cierto es que esa "biodiversidad" - nuevo término acuñado para una vieja compañera nuestra - sí es conocida, por los pueblos indígenas, quienes conviven con ella, viven de ella, la desarrollan de manera sostenible, es decir, sin destruirla, pensando en las futuras generaciones.

En el caso del continente llamado América es bien sabido que han existido seres humanos desde hace mas de 30 mil años. Eso viene a corroborar que la naturaleza NO es silvestre. Desde hace miles de años, de generación en generación, los pueblos originarios de esas tierras han desarrollado una tecnología, que los ha llevado a producir innovaciones, que se han acumulado a través del tiempo, y de las cuales el único registro es su existencia misma. Estas son desconocidas por el mundo no-indígena, porque siempre han calificado esa ciencia, esa tecnología, autóctona, vernácula, como hechicería, como improductiva, y aún hoy eso sigue sucediendo. No les cabe en la cabeza que hayamos logrado investigar, desarrollar, crear INNOVACIONES.

Por eso hoy, cuando los investigadores occidentales encuentran una matica, se atreven a pensar y a decir con mucha autoridad que es silvestre. Es difícil que acepten que esa plantita la hemos desarrollado nosotros, nuestros antepasados, que se ha dado todo un proceso, un proceso colectivo. Claro, hoy parecen silvestres porque en muchas regiones donde habitaban los indígenas ha habido y sigue habiendo una represión tan fuerte, que mucha de nuestra gente se ha visto obligada a replegarse, cuando no ha desaparecido o muerto. Entonces, encuentran algunas matas en la selva y aparentemente son silvestres. Pero estas han sido utilizadas y transformadas por el hombre y la mujer indígena con sus innovaciones.

Todo ese desarrollo se ha hecho entre todos, no es inventado por una sola persona. Esas invenciones son colectivas de las comunidades. Esta es una de las razones por la que no es permitido que alguien se apropie una planta, un animal, un conocimiento, y que lo use para su propio beneficio individual. Nadie tiene el derecho a ser dueño de estos elementos de la vida, todo está al servicio de la comunidad.

Es necesario entonces hacer reconocer y proteger estas innovaciones colectivas, acumuladas a través del tiempo, y de las cuales no existe un registro escrito, pues el hecho de que no sean hechas por individuos aislados, en momentos concretos, en laboratorios, y que no aparezcan en los papeles, no les quita su calidad de tales.

Por otra parte, lo que se ha dado en llamar "conocimiento tradicional" es mas que la sabiduría actual de nuestros pueblos sobre la biodiversidad que los rodea, su conocimiento sobre cómo cuidarla y cómo utilizarla. Ese conocimiento es mucho más que eso; éste hace parte de la biodiversidad misma, ya que ella se ha venido transformando a través del tiempo con el manejo que los pueblos indígenas le han dado, con esas innovaciones surgidas de nuestra propia ciencia.

De allí que no sea posible separar ese conocimiento, de los recursos en los que ya se encuentra plasmado, como quisieran hacer los que piensan que la naturaleza es silvestre, cuando diferencian y separan lo "tangible" de lo "intangible". Porque siempre hay conocimientos en los recursos, ya que estos son producto de siglos de innovaciones hechas colectivamente, de generación en generación.

El mundo occidental, sus científicos y técnicos, piensan todo en casillas, cada profesional tiene su área exclusiva y desarrolla sus temas separados. Cuando se inventaron el nombre "biodiversidad" comenzaron también a hacer sus cajoncitos: los animales y las plantas por aquí, los seres humanos por allá, los conocimientos en otra cajita, y así sucesivamente.

Nosotros miramos el mundo de una manera totalmente diferente, lo miramos en su conjunto, con todos sus componentes, con todo lo que existe en la naturaleza, con lo que produce la naturaleza, y en su relación con los conocimientos. El de nosotros es un mundo de circunferencia, donde están los dioses, donde están los sitios sagrados, las grandes rocas, los grandes ríos, las montañas, donde están las plantas y los animales, donde sale el sol, el rayo solar que preña la tierra para que ella pueda parir. Y ahí está también el indígena, haciendo parte de la naturaleza.

Y como además pensamos que la naturaleza es de los dioses, y que nosotros somos tan solo sus guardianes y administradores, consideramos que la tierra es nuestra madre y por eso no cabe en nuestra cabeza pensar en explotarla o negociar con ella. Por el contrario, le tenemos un gran aprecio y respeto, y tratamos de que nuestra relación con ella nunca sea violatoria de su integridad, sino mas bien buscamos asegurar ese delicado equilibrio que debe existir entre todos.

Pero ahora gente ajena quiere sacar los recursos de esa biodiversidad, extraerlos, explotarlos, y piensan PRIVATIZARLOS. Ese es el gran problema que hoy nos tiene enfrentados, porque esto es profundamente contradictorio con nuestro pensamiento. Piensan privatizar algo tan esencial! Porque cuando hablamos de biodiversidad estamos incluyendo la esencia, el espíritu, y es por eso que nos están tocando muy de fondo la consciencia indígena, el fondo del alma.

Para nosotros la biodiversidad no es privatizable, porque la vida no es algo que pueda ser propiedad de nadie, pues sólo nuestros dioses son dueños de ella.

Los técnicos, los científicos del mundo occidental, se inventaron también las palabras "desarrollo sostenible". Pero ni los Estados, ni los legisladores, ni los técnicos, ni los científicos han querido reconocer en la práctica que el verdadero desarrollo sostenible es el que han dado los pueblos indígenas, allá internados en la selva, en la montaña, donde nacen, crecen, se reproducen y mueren. Ellos, viviendo en su habitat, han logrado desarrollarse por miles de años. Esto es lo que para mi significa el nombre de "sostenible". Para nosotros ESE ha sido el verdadero desarrollo sostenible, el cual creo que es totalmente incompatible con el que predica el sistema capitalista, que tiene puestos los ojos en estas comunidades, en esos territorios donde existen estos recursos.

¿Cómo piensa el sistema capitalista el desarrollo sostenible? Dicen que hay que llegar allá a la selva, llegar al mar, o a los grandes ríos, y que los recursos que hay en la naturaleza, ya sean mineros, madereros, hídricos de los mares y los ríos, u otros, hay que explotarlos, hay que extraerlos de manera sostenible. Pero eso ¿qué significa? El caso del oro del río Saldaña en Tolima, Colombia, por ejemplo, saben perfectamente que hay toneladas de oro y de alguna manera quieren sacarlo. Y la consigna que tienen es que hay que sacarlo "sin causar el menor daño". Pero yo estoy preguntando ¿cómo van a hacer eso? Es imposible sacar el oro sin causar daño, es imposible. Solamente con un imán podrán extraerlo sin tocar el suelo, el subsuelo, sin causarle daño a los hídricos. Entonces, a nombre de ese "desarrollo sostenible", están destruyendo todo lo que encuentran a su paso y en particular esos sistemas que sí son realmente sostenibles. Porque el desarrollo sostenible del mundo capitalista es extraer, extraer, extraer, a como de lugar.

Eso es totalmente diferente al desarrollo sostenible que han practicado los pueblos indígenas, que han vivido de lo que la naturaleza produce, acompañando con sus cultivos, buscando siempre un equilibrio, una armonía, pensando en nuestros hijos, en los hijos de nuestros hijos, no queriendo acabar todo sólo los que estamos vivos ahora. Nosotros también sacamos provecho de los recursos, sí, para eso es, para eso es la naturaleza. Para construir una vivienda nos toca necesariamente abrir un espacio, necesariamente debemos talar para el fogón, para la leña, el combustible, necesariamente debemos talar para la construcción de la vivienda, nos toca usar el material para el fogón, para la leña, el combustible, necesariamente nos toca cultivar, porque hacemos parte de ella, de eso hemos vivido, de eso estamos viviendo, y de eso tienen que seguir viviendo nuestras futuras generaciones. Pero no en ese sistema de arrasamiento.

Para nosotros proteger todo esto, hoy estamos confrontando una avalancha de normas internacionales que nos quieren imponer. Todos buscan el acceso a los recursos de la biodiversidad, pero quieren hacerlo de manera "legitima", así que proponen diversos mecanismos para lograrlo: por un lado dicen que se pueden utilizar los sistemas de protección de derechos intelectuales que fueron desarrollados para proteger inventos industriales, etc., como las patentes, pero que si no sirven tal y como están se les pueden hacer unos ajustes para adaptarlos a estas nuevas circunstancias de la protección de los derechos de propiedad sobre la vida. Que si todavía eso no es suficiente, se pueden crear unos instrumentos especiales que complementen los anteriores. Así, nos hablan de la OMC con su GATT, su TRIPS y la opción de desarrollar regímenes sui generis. En el caso de Suramérica nos hablan del Pacto Andino, la Decisión 391 y su opción de un régimen sui generis. Nos presentan el CDB con su pretendido objetivo de proteger la biodiversidad y los pueblos que la han desarrollado, pero que lo que realmente hace es promover también ese acceso a los recursos.

Y así, en el mejor de los casos, nos tienen enredados, discutiendo lo que los políticos en Colombia llaman "los intermedios", es decir, que no hay que irnos a los extremos, sino que tenemos que negociar y llegar a un punto medio. Y en este caso los INTERMEDIOS son los regímenes especiales o sui generis, que buscan llevar a los indígenas a las mesas de negociación, para allí acabarnos a cuento. Porque ahí es donde ponen las cascaritas, ahí es donde nosotros empezamos a patinar. Están pensando que de alguna manera, a las comunidades indígenas, hay que convencerlas; incluso han recogido los mismos discursos de nosotros para ponerlos en contra nuestra, hablando maravillas para convencer a los indígenas, al negro, al campesino, para que cedan los recursos, los conocimientos. Porque el objetivo del mundo capitalista es exprimir, sacar el mayor provecho de estos recursos, a como de lugar. De eso no tengo yo la menor duda. Por un lado hablan bonito, pero por el otro vienen es a ver cómo extraer, de alguna manera, así sea contra la voluntad de los que pretendemos conservar estos recursos.

Porque, ¿qué es lo que están buscando? Patentar las distintas variedades, plantas, animales, microorganismos, todo lo que existe en este planeta. Eso ¿qué quiere decir? Eso es privatizar, apropiar, inmortalizar, y así sucesivamente. Yo creo que hoy en día están pensando proteger

INMORTALIZANDO,

llevando esos recursos a los bancos genéticos, a los congeladores, para poder ellos desarrollarlos años después, pues saben perfectamente que estamos en un proceso de erosión en todo lo genético, en la amplitud de la biogenética. Porque como lo he dicho en repetidas ocasiones: "nos odian tanto que nos están matando, pero nos valoran tanto que nos están inmortalizando".

Y es aquí donde nosotros, particularmente los pueblos indígenas y las llamadas comunidades locales, que en nuestro caso son las comunidades negras y campesinas, necesitamos mucha claridad, un grado de conciencia que nos permita organizarnos para defendernos, para no dejarnos expropiar, para no darle tanta importancia al dinero. Porque todos sabemos el dicho, "el dinero, pan para hoy y hambre para mañana". Si en verdad queremos la protección, ¿cómo vamos a proteger? Nos comemos ese cuento de la inmortalización, de conservar en cuartos fríos? dejamos que se nos lleven todo a los bancos genéticos? O protegemos en un espacio natural, en ese espacio marítimo, fluvial, o terrestre, que no requiere de la intervención del hombre para que los seres vivan y se reproduzcan?

Si queremos entender lo dañina que puede ser la codicia que fundamenta el sistema económico del mundo occidental por nuestros recursos, no hay mas que recordar lo que ha sucedido con la hoja de la coca en Latinoamérica. A esta planta tan importante, que ha sido tan esencial para el mundo indígena, una planta con tanta virtud, con tanto poder, que es para interpretar el mundo, para la comunicación con los dioses, para usos médicos, para poner al servicio de la gente, duele ver lo que le ha pasado, lo que le está pasando!

Llegaron estos señores, nos invadieron, nos explotaron, nos engañaron con ese papel monetario, distorsionaron sus funciones, causándonos un gran daño, irreparable, por la pérdida de tantos valores ligados a sus virtudes, a su poder. Pero también han hecho otro gran daño a su propia sociedad, lucrándose tan solo un pequeño sector.

Entonces, ¿cómo proteger esos recursos y esos conocimientos? es la consigna. Para nosotros para mi personalmente, si las comunidades realmente tenemos ese interés de proteger lo que nos pertenece por Derecho Mayor, teniendo en cuenta que lo que nos tocan es de fondo, que es la esencia, que es ese poder, esa sabiduría de los conocimientos del mundo indígena, no hay otra manera de proteger, no queda otro camino, otra alternativa, que

NO PERMITIR ESE ACCESO,

exigir un cese a toda actividad de investigación y recolección de recursos y conocimientos dentro de nuestros territorios.

Yo mismo vuelvo y pregunto al sistema, al mundo capitalista. Hay recursos que el que no tiene derecho a acceder a ellos, no tiene derecho. Yo soy consciente. ¿Cómo nosotros no tenemos derecho a acceder en los bancos, a los grandes tumultos de recursos, de dinero que están allí? Ahí están guardeados, protegidos, en caja fuerte, y nosotros sabemos que no tenemos derecho porque no es de nosotros; y no nos permiten el acceso. Entonces, ¿por qué ellos sí consideran que tienen derecho a algo que no les pertenece? Porque así están acostumbrados.

Nosotros lo que estamos diciendo es que los pueblos indígenas tienen derecho, ante todo, a

NO PERMITIR PRIVATIZAR,

a defender colectivamente. Porque eso es lo que a nosotros nos enseñaron nuestros antepasados, nuestros abuelos, nuestros padres.

Se dice que es muy difícil, muy difícil, proteger hoy en día en la forma como lo estoy planteando. Pero yo estoy diciendo, ¿qué cosa ha sido fácil para nosotros? Todo ha sido difícil. En el caso de Colombia, la recuperación de las tierras ha sido sumamente difícil, tener ese reconocimiento de los derechos indígenas en la Constitución del país tampoco fue un regalo del gobierno; fue difícil, una pelea ardua, dura. Pero no fue imposible. Por eso yo sigo soñando todavía con proteger, sigo soñando todavía con no abrirnos de piernas, con no abrir en venta los recursos.

Muchas comunidades, muchos dirigentes, muchos asesores han creído y han dicho que con los gobiernos no sepuede, que con las multinacionales, con las transnacionales, no se puede pelear; han sentido temor, se han dado por vencidos aún sin empezar. Pero hay muchos pueblos indígenas, como el pueblo indígena u'wa de Colombia, que nos han demostrado a todos que cuando hay claridad, cuando hay autoridad tradicional que se acata, es posible pelear contra cualquiera que atropelle nuestros derechos.

Los u'was vienen dando una dura pelea contra la OXY, una multinacional petrolera con mucho poder, que ha contado con el abierto respaldo del gobierno de Colombia. Ellos no tienen ningún poder económico, ni político, son un grupo de 5000 indígenas que, con dignidad, han tomado la decisión de luchar contra todo un monstruo, para defender su mundo, ese mundo que les legaron sus mayores, sus dioses. Y de esa manera nos están dando mucho ejemplo, nos han alimentado y enriquecido mucho, nos han dado una gran lección.

Esta comunidad ha dicho NO a la explotación de los recursos en su territorio: mineral, vegetal, en todo sentido. Ellos han dicho que no son dueños de estos recursos, que son de los dioses quienes se los dejaron a ellos para cuidarlos, para administrarlos, pero no para explotarlos, ni venderlos, que sus dioses lo ordenan así y ellos no pueden violar esta orden.

Su lucha es una prueba de que si realmente hay conocimiento profundo de la cultura propia, si se estima el territorio, si hay autoestima y reconocimiento de la importancia y valor que tiene ser indígena, todo es posible. Porque yo estoy seguro que si los u'was no se dejan enredar, si no caen en las trampas y cascaritas que les están poniendo, van a tener éxito en hacer respetar ese derecho que les asiste a defender su forma de pensar y de vivir, a decir NO a la explotación de su Madre Tierra.

Sabemos que los werjayás, los pensadores, los sabios, esas autoridades tradicionales de nuestros pueblos, no ceden, no venden, ni sus recursos, ni sus conocimientos. Las comunidades indígenas allá en la base, comparten mucho esta posición. Pero nunca faltan los dirigentes demasiado influenciados por el mundo no-indígena, los asesores de toda clase, que llevan a nuestros pueblos pro el camino de la perdida total, de la integración, del mundo del comercio. Es difícil entender cómo en vez de orientar para defender con honor y dignidad sus derechos, están diciendo que no hay nada que hacer, que la pelea está perdida y que es mejor sacar algún provecho; de entrada se están rindiendo, desde antes de dar la pelea se han dado por vencidos, desde el inicio ya la tenemos perdida, y de lo perdido, dicen, aun cuando el sombrero. Es su consigna. Rescatar algo.

Claro! los asesores no-indígenas que así piensan razón pueden tener, porque la pérdida no les afecta directamente a ellos, ni moralmente, ni políticamente, ni espiritualmente. Pero nosotros, los pueblos indígenas, los que tenemos sangre india y somos conscientes de ese pasado doloroso y de que lo que se aproxima también es doloroso, debemos ser conscientes de que estos recursos de la biodiversidad que hoy están en discusión, en la mesa de debate, son los que en tantos años nadie ha logrado extractar y que son los últimos bienes que nos quedan. Pero hoy, mediante normas que legitiman el robo, con la complicidad de mucha gente, lo están haciendo, están accediendo a ellos.

Los pueblos indígenas tenemos que desarrollar una gran conciencia, a ver si logramos defender este derecho, estos recursos. Los dirigentes indígenas, los asesores mas inmediatos de los indígenas, tienen una enorme responsabilidad en esto. Todos sabemos que casi el 80% de los recursos está en bancos genéticos; hay un 20% que todavía está en manos de las comunidades, en las selvas, en las montañas. Yo sueño con que ahora que la situación de los pueblos indígenas ha cambiado, ahora que, por ejemplo, en el caso del continente que llaman América, ya no es como hace 500 años cuando los indígenas ni siquiera entendíamos el habla castellana, cuando no sabíamos qué eran los que llegaron, ni con que propósitos, ahora que somos plenamente conscientes de sus pretensiones, de sus aspiraciones, como también de cuáles son nuestros intereses, tengamos, suficiente capacidad para defender nuestros derechos.

Mucha gente, yo particularmente, he venido predicando lo que hemos llamado la moratoria. ¿En qué sentido?

A mi me duele mucho que hoy estemos sufriendo una situación como la que estamos enfrentando. Y estoy preguntando, por ejemplo, en los 500 años de haber llegado el hombre no-indígena al continente del que soy oriundo, con ese apetito voraz, estoy pidiendo que nos explique qué es lo que ha hecho. Porque uno ve es deforestación total, arrasamiento total de la vegetación, contaminación de los mares y de los ríos. Durante las celebraciones del Quinto Centenario de la Conquista de América, en Exposevilla, el gobierno de Colombia no pudo mostrar al mundo lo que ellos hicieron en 500 años, tuvieron que llevar los objetos precolombinos, lo de nuestros antepasados, como la cosa mas importante para exhibir. Que verguenza para ellos! No tienen nada que mostrarle al mundo de lo que hicieron en 500 años.

Acabaron con lo que existía, y solamente ha quedado lo de la periferia, lo de la selva, y en eso es en lo que tienen puestos los ojos ahora los gobiernos de todo el mundo. Lo de ellos lo acabaron, lo de ellos lo convirtieron en dinero, en dólares, y de pronto lo tienen en los bancos; pero eso no es suficiente. Sigue ese apetito voraz, ese apetito de lucro. Hoy todavía persisten, insisten en seguir este saqueo. Son los últimos bienes que nos quedan, y eso es lo que hoy pretenden seguir investigando, seguir inventariando, seguir sacandoc seguir privatizando. Porque según su forma de actuar, lo de ellos es de ellos, pero lo de nosotros es de todos, de "la humanidad", de ellos.

Y es ahí donde a los pueblos indígenas, a las comunidades negras y a los campesinos nos toca aterrizar, es decir, entrar en el mundo nuestro, si no queremos desaparecer junto con el resto de la biodiversidad. Si pensamos a largo plazo, si realmente queremos dejar algo para nuestras nuevas generaciones, si de verdad amamos a nuestros hijos, si de verdad amamos la Madre Tierra, la naturaleza, que creo que es la única que nos queda y si la destruimos no tendremos a donde iraunque ya estén negociando el planeta Venus, aunque ya lo estén vendiendo por pedacitos, pues nosotros no podremos comprar un pedacito en ese planeta, ni en la luna-, si no somos hipócritas en lo que estamos diciendo, tenemos que defender esos recursos y conocimientos asociados.

Y la defensa de esos recursos y esos conocimientos no tiene mas camino que el de

a protección de nuestras sociedades mismas
de manera integral,

porque integral es nuestro mundo, y nada esta suelto ni se puede preservar de manera aislada. Debemos ante todo proteger ese espacio que llamamos territorio -de negros, de campesinos, e indígenas, en el caso de América-, para poder seguir haciendo innovaciones, para seguir desarrollándonos, y seguir protegiendo esos recursos tan valiosos. Si se nos salen de las manos, si se nos diluyen de nuestras manos, será imposible que vuelvan a regresar a nosotros. Pero yo creo que todavía estamos a tiempo.

No hay ningún mecanismo de protección de los que nos están hablando que nos garantice la protección integral de nuestras sociedades y su identidad cultural, ya que todos, de una u otra manera, nos ponen en el camino de la integración, de la desestabilización de nuestros propios sistemas de pensamiento, de vida. Es posible que algunos de ellos nos garanticen unas cuantas monedas, lo que tampoco es muy fácil de lograr, pero entonces habremos dejado de ser los pueblos indígenas que somos, y los sistemas de desarrollo que nuestros pueblos han utilizado milenariamente, únicos en lograr ese "uso sostenible" que hoy buscan los no-indígenas, habrán dejado de existir.

Es por todo esto que se hace necesario un rechazo a las actividades de acceso, con base en la objeción cultural, o al menos, mientras nuestra gente entiende lo que está en juego con una u otra decisión, mientras se aclaran y definen las reglas con las que hemos de participar, si esa fuere la decisión,

 

declarar una moratoria
a todo acceso a nuestros territorios,
a nuestros recursos,
a nuestros conocimientos.

 

 

 

 

HOME